Los viejos tienen cuatro dones:
el de haber sido niños, jóvenes, adultos y finalmente
viejos, pero sólo los primeros no tienen prejuicios ni miedos
para escucharlos.
Somos responsables aunque seamos
una chispa entre dos nadas.
Confundimos a menudo el nombre
con el ser, una rosa no es sólo una rosa.
Una sola imágen dice
más que mil palabras.
Sólo tenemos aquello
que no podemos perder en un naufragio.
Comprender una enfermedad mental
es poder descifrar su mensaje.
Una sociedad donde los pobres
dejan de ser un peligro, se hunde en la obscenidad.
La vida es como una caja de
bombones, nunca se sabe lo que nos va a tocar.
No soy viejo cuando se me arruga
la cara, sino cuando se me arruga el alma.
Lo que hoy es fin, mañana
es comienzo; lo que hoy está arriba, mañana está
abajo.
La existencia es un juego entre
el destino y el libre albedrío.
Comprender a otro es sabiduría,
comprenderse a sí mismo es iluminación.
La emoción no tiene palabras,
si alguien se emociona delante tuyo, guarda silencio.
Me pregunto de donde vienen
los que están de vuelta...
¿Habré pasado
de la pluma y el tintero a la computadora en una sola vida?
Hablamos por teléfono,
nos comunicamos por internet, ¿tendrá sentido el tacto?
Quiero quitarme este vicio -¿de
veras?
El bien y el mal suelen transitar
la misma senda.
Las armas las fabrican padres
y abuelos de los soldados.
Somos muchos los que estamos
presos fuera de la cárcel.
El dinero se convirtió
en el principal punto de apoyo de una sociedad que tiembla.
Nada existe sin lo opuesto ¿Será
por eso que "El Encantador" lo es de serpientes?
Soy cerebral porque si no lo
fuera se me partiría el corazón.